A PROPÓSITO DE SCHMIDT
(About Schmidt)
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FICHA | |
| Año de producción: | 2002 | |
| País: | Estados Unidos | |
| Duración: | 125 minutos | |
| Versión Original: | Inglés. | |
| Negativo: | Color (DeLuxe), 35 mm. | |
| Formato: | 1,85 (lentes esféricas). | |
| Sistemas de sonido: | Dolby Digital, DTS, SDDS. | |
| Director: | Alexander Payne |
| Guión: | Alexander Payne y Jim Taylor, basado en la novela de Louis Begley |
| Fotografía: | James Glenon |
| Montaje: | Kevin Tent |
| Música: | Rolfe Kent |
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Esta película, mezcla de la comedia y el drama, pensada y construida por el director Alexander Payne y su guionista Jim Taylor, propone un viaje por la vida de Warren Schmidt, un ciudadano de apariencia tan normal como cualquiera. El señor Schmidt, que ha aceptado las reglas del juego de su sociedad y se desenvuelve en ellas como uno más, descubre de pronto la vacuidad de su existencia cuando llega el momento de su jubilación, coincidente con la muerte de su esposa.
A partir de entonces, el ciudadano Schmidt, se da cuenta de su hastío y de que su monótona rutina le ha convertido en un mediocre. Por ello decide romper la farsa de lo socialmente correcto, iniciando un viaje que le llevará a evitar el matrimonio de su única hija con su prometido, persona a la que detesta.
En este sentido, Alexander Payne, se desenvuelve con agilidad en el proceso de ir despojando al protagonista de todo lo que sostenía su sencilla vida (su matrimonio, el puesto de trabajo, su hija...) para lograr crear el conflicto. En esta primera parte de la película, la contención en el ritmo de las escenas, ofrece lo mejor del guión y de la interpretación de un Jack Nicholson espléndido.
Otro punto es la segunda parte de la narración, el viaje de Schmidt para encontrarse a si mismo, donde la película abandona el estilo marcado al inicio y se transforma en una sucesión de episodios de diferente calado. Es aquí, donde se nota la predilección del director por las situaciones de soledad, con un lenguaje visual y sonoro más cercano al cine independiente, profundizando en la amargura del personaje.
Estas escenas guardan una mayor relación con ese poso de moderación que destilaba la primera parte del metraje y que tan contrastadas están con el resto del film ya que por momentos, Payne decide saltarse sus propios esquemas y hacer unas concesiones al espectador que “sólo” había ido a ver una comedia con Jack Nicholson. Solo así se entienden algunas escenas, como cuando Schmidt decide dar rienda suelta a su orina, o cuando intenta dormir en el colchón de agua etc. alejadas totalmente de lo que el director había propuesto al público hasta entonces.
Pero al margen de estos nubarrones, propios del tormento existencial del mismísimo Warren Schmidt, la película funciona; y lo hace sobre todo por la excelente dirección de actores, que arropan a un Nicholson sensacional, destacando especialmente Kathy Bates, dando la réplica a un desbordado Schmidt.
El realismo del que hace gala la producción durante toda la película, inunda todas las facetas del film, con una fotografía neutra de colores apagados, con una música contenida y sencilla, lejos de subrayar abruptamente las imágenes. En este sentido, todo en esta película parece surgir de la naturalidad de las situaciones incómodas, con sabor agrio, y es precisamente eso lo que produce una comedia oscura como esta, donde las risas se construyen sobre el dolor y el espectador es consciente.
Sergio Márquez (08/04/2003)
sergio@cinesonido.com